Bright Eyes
Han pasado tantas cosas desde el verano anterior...
Hace un año aún no estaba con BB, aunque moría por ella. Hace un año tenia otro blog en el que contaba todo lo que pasaba hace un año. Hace un año estudiaba. Hace un año pensaba que sería el último en este pueblo. Hace un año era hace un año.
El verano anterior fue bastante mágico. Probablemente algún Dragón sobrevoló la zona de pasada y dejó algo de su esencia, no lo sé.
En el verano pasado se estrecharon lazos y se abrieron brechas entre proyectos y juramentos, y ahora es momento de comprobar cómo de fuertes son aquellos lazos.
En septiembre todo se distanció, tristemente. Yo me quedé aquí, y mis tres grandes pilares de apoyo se alejaron de una forma u otra.
Dicen que la distancia, (O estar offline =P), fortalece las relaciones... Yo, personalmente, creo que lo que hace la distancia es demostrar de qué están hechas.
Y me agrada enormemente comprobar, a la vuelta, que tengo relaciones verdaderamente sólidas, que sé que perdurarán.
Pero, en contrapunto, hay otras que no lo son tanto. Y este caso concreto es bastante especial.
Se fue fraguando lentamente y con cuidado, como todo lo bien hecho, y dio su fruto hace alrededor de año y medio. Era una de esas relaciones de escalón y cerveza. Una de esas relaciones en las que cualquier banco callejero es el primer paso para cambiar el mundo.
Pero como con todo, si algo así no se cuida, se estropea.
Y con cuidar no digo avasallar, pero sí estar alerta. Y sí, sé que soy muy exigente y que quizá pida más de lo que merezco, pero aun así, esperaba algo más.
Me encantan los pequeños detalles. Creo que es lo que hace que una relación sea palpable. Pero por descuido de ambas partes no hubo muchos detalles.
Aunque la base seguía ahí.
Tengo cierta tendencia peligrosa a preocuparme demasiado por nimiedades, pero cuando una persona me importa lo suficiente procuro dar consejo en todo lo que puedo, aunque no se me pida, y aunque me extralimite, y aunque el asunto en cuestión sea algo absurdo.
Y sí, puedo ser cansino y agobiante. Y lo admito. Pero cuando alguien lo piense, espero que me lo diga. Que me lo diga a mí, y directamente.
Me desanima mucho ver que no se aprecian mis esfuerzos y mi interés por ayudar, y me desanima aun más que se toman como ofensa.
Y como todo tiene un límite, quiero dejar claro el mío.
Mi límite está justo donde se pierde el respeto.
Y no me refiero a ese concepto de respeto que se tiene ahora, que consiste en no insultar a la otra persona. Hablo de Respeto del de verdad, de ese que se tenía antiguamente. Y sí, aun existe. Lo sé porque lo tengo con otras personas.
Igualmente, estaré en aquel banco del parque.
AttackeR
Escuchando: Saratoga - Estrellas las del Cielo